No te lo escondas
Presentación
Lo te lo escondas es un espacio educativo y terapéutico para niños de 10 a 12 años y su entorno.
Un acompañamiento a su crecimiento donde atender al mundo emocional y aprender sobre las relaciones, la sexualidad, el mundo interno y la comunicación.
Trabajamos con materiales pedagógicos cuidadosamente seleccionados, con dinámicas corporales, a través de sueños, altares, emociones, palabras y silencios. Con perspectiva sistémica y de género, generando un clima de confianza y seguridad.
Modalidades
La propuesta puede llevarse a cabo en diferentes modalidades:
Círculos de acompañamiento continuado. Grupo regular entre 6 y 10 personas, con frecuencia quincenal y duración de 2 horas. Con compromiso mínimo de un trimestre por parte de los participantes.
Talleres puntuales para grupos de niños. Ofrezco 4 posibles temáticas: sexualidad, mundo interno, relaciones entre iguales o relaciones dentro de la familia. Duración aproximada de 2 horas. Tanto su contenido como su duración es flexible bajo demanda.
Talleres puntuales para el entorno de los niños. Dirigido a la comunidad educativa (escuela, familia…) de los niños de 10 a 12 años. Ofrezco 4 posibles temáticas: sexualidad, mundo interno, relaciones entre iguales o relaciones dentro de la familia. Duración aproximada de 2 horas. Tanto su contenido como su duración es flexible bajo demanda.
Origen del proyecto
Como acompañante de grupos de niños de 10 a 12 años observé que, una vez que había establecido un vínculo de confianza, muy a menudo llegaban preguntas y inquietudes sobre la sexualidad.
En 2019 inicié este proyecto a través de la AFA del CEIP Mare Nostrum de Barcelona, para ofrecer un espacio cuidado en el que atender las inquietudes que surgían.
Me formé como monitora de educación sexual (ISEP) y en acompañamiento a la sexualidad con Julia Sánchez (CAIEV).
Aquel curso acompañé a 60 niños en diferentes círculos semanales o quincenales, cuando llegó la pandemia continuamos el acompañamiento de forma virtual. Fueron ellos quienes pusieron el nombre al proyecto. Después de una lluvia de ideas y de reflexiones sobre lo que sucedía en nuestros encuentros, acordaron que lo más representativo era la libertad para expresar lo que pensaban o sentían, sin escondárselo ni a ellos ni a los demás. Aunque empezó como un espacio donde hablar de sexualidad, se convirtió en un lugar donde compartir la intimidad que cada niño necesitaba (conflictos con amistades, celos entre hermanitos, duelos por muertes cercanas, sueños recurrentes…).
Durante los siguientes años seguí trabajando esta propuesta en distintos contextos.